24/12/2025
Granada se empobrece un año más por seguir dividida: los presupuestos de 2026 del Ayuntamiento de Granada confirman que la fusión metropolitana es la única salida.
Los datos son incontestables. En 2026, Granada dispondrá de 1.537 euros por habitante, mientras que Málaga alcanzará los 2.060 euros por habitante. Esto supone 523 euros menos por cada granadino, cada año, para servicios públicos, infraestructuras, vivienda, transporte o mantenimiento urbano. No es una cuestión ideológica: es un modelo que empobrece sistemáticamente a la ciudad.
Esta debilidad se agrava al analizar el conjunto del área metropolitana. Un estudio de la plataforma “La Gran Granada” demuestra que el gasto conjunto fue de 1.047 euros por habitante, frente a los 1.622 euros por habitante de Málaga. Proyectado a cuatro años, este modelo fragmentado ha supuesto 1.428 millones de euros menos para Granada y su entorno. Una pérdida económica masiva, silenciosa y continuada.
A esta sangría se suma un sobrecoste político y administrativo insostenible. Granada y su área metropolitana mantienen 604 cargos electos y decenas de estructuras duplicadas: 44 concejales de vivienda, 44 de urbanismo, 44 de seguridad ciudadana, 44 jefes de policía, 44 secretarios, 44 interventores, alrededor de 1.200 asesores y 44 webs municipales. Málaga, con una población similar, se gobierna con un alcalde y 30 concejales. La diferencia supone millones de euros anuales malgastados sin mejor servicio público. No es más democracia: es ineficiencia estructural.
Paradójicamente, Granada no es pequeña. Una fusión metropolitana permitiría superar los 585.000 habitantes y convertirse en la sexta ciudad de España por población, con un término municipal de cerca de 1.400 km², el segundo más grande del país. Este salto de escala otorgaría a Granada un poder político y económico real, imprescindible para atraer inversiones y empleo de calidad. Hoy Granada es irrelevante no por falta de potencial, sino por estar artificialmente fragmentada.
El contexto social agrava aún más esta realidad. Granada es la provincia con mayor tasa de paro de España año tras año y una de las últimas en renta per cápita. Y aun así, Granada y su área metropolitana concentran cerca del 70% de la población y la economía provincial. Con este modelo dividido no se crea un motor económico fuerte: se perpetúa la precariedad. Las grandes inversiones no llegan a territorios débiles y descoordinados, sino a ciudades grandes, integradas y sólidas. Madrid, Barcelona, Málaga, Lisboa, Londres o París, ya resolvieron su fragmentación hace décadas y les fue mejor. ¿A qué esperamos?
Además, Granada capital soporta una carga insoportable: ha perdido más de 60.000 habitantes desde los años 90, presta servicios a más de 7 millones de turistas, a 60.000 universitarios en gran parte no empadronados, y a unos 450.000 habitantes metropolitanos que usan la ciudad a diario mientras tributan fuera.
¿El problema? Granada paga y otros cobran. La capital presta transporte, cultura, seguridad, limpieza e infraestructuras a municipios convertidos en ciudades dormitorio, mientras los impuestos se quedan fuera. No es casual que Granada esté intervenida por Hacienda desde 2013 y lo seguirá estando, al menos, hasta 2035. Todo indica que seguirá intervenida incluso después. Cada vez presta más servicios a más ciudadanos con menos ingresos para sostenerlos.
¿A qué esperamos los granadinos? Este paso no depende de Sevilla ni de Madrid: depende de los granadinos. Enfrente está una clase política que se opone por razones obvias: anteponen sus intereses personales y clientelares a los de la ciudadanía. A favor, si se explica bien, puede estar la sociedad civil, muchas veces rehén de una dirigencia indolente mientras Granada se desangra.
Los presupuestos de 2026 confirman una verdad incómoda: seguir divididos empobrece a Granada. La fusión metropolitana no es un capricho ni una amenaza identitaria: es la única vía realista para ahorrar millones en duplicidades, mejorar vivienda y transporte, reducir contaminación, atraer empleo y devolver a Granada su peso político y económico.
Gerardo Cuerva, presidente de la Confederación Granadina de Empresarios, dijo en 2023: “Tengo la sensación de que en Granada llevamos 40 años subiendo el mismo escalón.” En 2025 añadió: “Hoy tengo la sensación de que la tendencia es a bajar de escalón.” Kiko Chirino, director de Ideal, escribió en 2024: “Faltan líderes para arreglar Granada.” Y advirtió: si los políticos abdican, “es el momento de la sociedad civil”.
Por todo ello, consideramos imprescindible que toda Granada abra este debate con la seriedad y rigor que merece, porque no hablamos de una teoría, sino del futuro económico, social y laboral de toda la provincia. Estamos dispuestos a colaborar de manera activa.
Ponemos a disposición los datos e informes en www.lagrangranada.org.