12/1/2026
La Gran Granada acusa a la consejera granadina Rocio Ruiz responsable del POTA, de pretender perpetuar al menos hasta 2050 el caos metropolitano de Granada y le exige que asuma su responsabilidad política.
La Plataforma para la Fusión de los Municipios del Área Metropolitana de Granada “La Gran Granada” (LGG) ha presentado alegaciones formales para la creación de un solo municipio metropolitano, de acuerdo con lo establecido en la Resolución de 17 de octubre de 2025 de la Dirección General de Ordenación del Territorio, Urbanismo y Agenda Urbana, por la que se somete a información pública la versión preliminar de la revisión del Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía (POTA 2026), su Estudio Ambiental Estratégico y el proyecto de Decreto de aprobación.
La Plataforma considera que el documento presentado por la Consejería reproduce de forma deliberada los mismos errores que han condenado a Granada y a su área metropolitana al colapso durante los últimos veinticinco años, un fracaso que ahora se pretende prorrogar otros veinticinco años más. El nuevo POTA no es una solución: es la continuidad consciente de un modelo fallido iniciado con el POTAUG de 1999, continuado con el POTA de 2006, ambos aprobados por el PSOE, y reforzado con la LISTA de 2021, aprobada por el PP.
Durante este largo periodo, tanto gobiernos del PSOE como del PP han actuado del mismo modo: diagnosticar correctamente el problema metropolitano de Granada y evitar sistemáticamente adoptar decisiones estructurales. Lo más grave es que, lejos de corregir la situación, el POTA 2026 vuelve a hacer exactamente lo mismo: describe el caos, lo reconoce y decide no corregirlo de manera premeditada, perpetuando un modelo que mantiene a 44 alcaldes desarrollando 44 PGOM de espaldas unos a otros, sin visión de ciudad metropolitana y en abierta confrontación institucional.
Lejos de reducir el problema, el nuevo POTA lo agrava. Si en 1999 el área metropolitana estaba integrada por unos 30 municipios, en 2026 el propio POTA amplía ese número hasta 43 municipios, lo que supone un incremento superior al 43%, sin que se haya resuelto ninguno de los problemas existentes. Es decir, se extiende el caos sin corregirlo, consolidando una fragmentación urbana que ya resulta insostenible para los próximos 25 años.
Mientras otras ciudades como Málaga, Madrid o Barcelona supieron anticiparse cuando entendieron que iban a quedar asfixiadas por su área metropolitana y apostaron por la integración y la fusión municipal, Granada ha seguido el camino contrario. El resultado es evidente: Granada se ha convertido en una anomalía metropolitana sin precedentes en España, en Europa y a nivel mundial. Un área urbana con más de 585.000 habitantes continúa siendo gestionada por 44 ayuntamientos y más de 600 concejales, con soberanía urbanística plena, sin autoridad metropolitana real ni planificación vinculante en movilidad, vivienda, empleo o medio ambiente.
Las consecuencias las sufre a diario la ciudadanía: atascos estructurales, contaminación persistente, despilfarro de recursos públicos, pérdida de oportunidades económicas, graves problemas de vivienda y una provincia anclada en los últimos puestos de España en empleo y renta per cápita. Frente a ello, Málaga, con un solo alcalde y 30 concejales para una población similar, demuestra que otro modelo es posible, más racional, eficiente y orientado al progreso.
No estamos ante un problema desconocido ni sobrevenido: se trata de un fracaso estructural acumulado durante más de veinticinco años, sobradamente diagnosticado, que exige decisiones valientes y no más documentos continuistas. Granada y su área metropolitana concentran ya cerca del 70% de la población y de la economía de la provincia y, sin embargo, siguen sin una ordenación eficaz. No podemos seguir retrasando una decisión imprescindible: convertir Granada en la sexta ciudad de España por población y la segunda en término municipal real es una urgencia inaplazable.
La Plataforma denuncia que la Junta de Andalucía no puede seguir escudándose en la coordinación voluntaria entre municipios, una fórmula que ya fracasó con el POTAUG de 1999 y que vuelve a fracasar hoy, con el único argumento de que choca frontalmente con los intereses políticos de alcaldes que actúan como auténticos reinos de taifas, más preocupados por conservar sus cargos que por resolver los problemas reales de la ciudadanía.
La ordenación del territorio no es una competencia municipal: es una responsabilidad política autonómica. Mantener este modelo, con pleno conocimiento de sus consecuencias, ya no es una cuestión técnica, sino una decisión política consciente, y como tal, tiene responsables.
La Gran Granada defiende que la única solución seria, eficaz y proporcional es una fusión metropolitana que permita crear un único municipio, un solo gobierno, un PGOM único y una planificación vinculante capaz de afrontar de manera real los retos de movilidad, vivienda, empleo, sostenibilidad y calidad de vida. Granada no necesita más diagnósticos ni más documentos continuistas: Granada necesita líderes que tomen decisiones.
Con el desarrollo de la LISTA en 2021, los efectos del caos se están acelerando. Municipios como Ogíjares o Las Gabias ya han anunciado duplicar su suelo urbano y su población, sin infraestructuras suficientes y con el aval implícito de la Junta, lo que anticipa un colapso aún mayor a partir de 2026. Restan otros 42 municipios más, cada uno a lo suyo.
Por todo ello, la Plataforma exige a la Junta de Andalucía que asuma su responsabilidad política, rectifique el POTA que presenta y abra un proceso real para abordar la fusión metropolitana como solución estructural. Seguir aplazando el problema no es prudencia: es renunciar a gobernar.
La Plataforma La Gran Granada reitera su disposición a colaborar con la Consejería y pone a su disposición un informe técnico, social y económico detallado sobre la situación real del área metropolitana y las ventajas acreditadas de la fusión, disponible en www.lagrangranada.org. Si no se actúa ahora, el daño será irreversible, y quien decida no actuar deberá asumir su responsabilidad política durante los próximos veinticinco años.
Resulta políticamente aún más inaceptable que Rocío Díaz, consejera de Fomento, Articulación del Territorio y Vivienda de la Junta de Andalucía, impulse un POTA en 2026 que da la espalda de forma consciente a Granada y a su área metropolitana, del mismo modo que lo hizo la anterior consejera y actual alcaldesa de Granada, Marifrán Carazo, al aprobar la LISTA en 2021. Ambas conocen perfectamente —mejor que nadie— la situación de colapso urbano, parálisis económica, falta de vivienda, caos en la movilidad y deterioro ambiental que sufre el principal motor demográfico y productivo de la provincia. Persistir en este modelo no es neutralidad ni prudencia institucional: es perpetuar deliberadamente el problema.
Granada necesita liderazgo, coraje político y un POTA que resuelva, de una vez por todas, el mayor problema territorial de Andalucía. No hacerlo es elegir el bloqueo. Y quien elige el bloqueo, debe asumir sus consecuencias.
Para finalizar, recordamos algunas de las palabras pronunciadas el 14 de marzo de 2012 en Santiago de Compostela por Alberto Núñez Feijóo, entonces presidente de la Xunta de Galicia y hoy presidente nacional del Partido Popular, al elogiar la fusión de los municipios de Cerdedo-Cotobade:
“Son un ejemplo inspirador para toda España”; “son ejemplo de que el camino contrario a dividir es unir”; “llegó el momento de adaptar la planta municipal de España del siglo XX al siglo XXI”; “es necesario superar los localismos y trabajar juntos porque juntos somos más fuertes”; o “es necesario tener coraje, tomar decisiones valientes, cargadas de responsabilidad, anticiparnos y actuar cuanto antes para sumar esfuerzos”.
¿A qué espera la Junta de Andalucía, con mayoría absoluta, para tener coraje y tomar decisiones valientes ya? Granada y su área metropolitana no pueden esperar hasta 2050. Perder el tren del progreso sería definitivo.