27/1/2026

Sierra Nevada colapsa por una nevada previsible: miles de personas atrapadas durante horas y de nuevo sin servicios esenciales — La Gran Granada exige a la Junta de Andalucía impulsar de inmediato la fusión metropolitana.

La Plataforma para la Fusión de los Municipios del Área Metropolitana de Granada, “La Gran Granada”, exige hoy, de forma firme y urgente, que la Junta de Andalucía tome cartas en el asunto y ponga en marcha sin demora el proceso de fusión de Granada con todos los municipios de su área metropolitana. Los hechos recientes en Sierra Nevada —con miles de personas atrapadas durante horas por la acumulación de nieve y sin una respuesta pública adecuada— han confirmado de forma irrefutable que el modelo institucional actual ha colapsado y es incapaz de gestionar un enclave estratégico para Granada y Andalucía.

Durante el pasado fin de semana, familias enteras quedaron atrapadas en Sierra Nevada debido a la acumulación de nieve en las calles y accesos principales de la estación. Decenas de coches permanecieron bloqueados durante horas, con niños, bebés y personas mayores en su interior, sometidos a temperaturas extremas. Algunos tuvieron que permanecer en los vehículos sin servicios básicos, sin mantas, sin comida, sin información clara y sin un dispositivo público preparado para responder a una nevada absolutamente previsible en el mes de enero.

Las imágenes y los testimonios son demoledores: vehículos con la nieve hasta el techo, cadenas rotas por el hielo, personas “heladas de frío dentro de los coches” y, finalmente, muchos de ellos obligados a retirar la nieve a mano y empujar sus propios vehículos para poder salir, ante la evidente incapacidad de los servicios municipales para despejar las vías con eficacia.

Que esto ocurra en una de las principales estaciones de esquí de Europa no es un accidente ni una excepción: es la consecuencia directa de un modelo de gestión fragmentado y superado.

Esta situación se suma a otro hecho igualmente grave ocurrido en plena Navidad, cuando la urbanización principal de Sierra Nevada se quedó sin suministro de agua, obligando a residentes, trabajadores y turistas a derretir nieve para cubrir necesidades básicas. Dos episodios de este calibre en pocas semanas no pueden ser tratados como hechos puntuales: son pruebas claras de un fallo estructural en la gestión pública.

¿Por qué ocurre esto? Porque la gestión de Sierra Nevada, y en general de los problemas que afectan a la estación y su urbanización, depende de un ayuntamiento —el de Monachil— que no dispone de los medios técnicos, financieros ni operativos necesarios para atender una infraestructura de esta magnitud. Un municipio de poco más de 8.500 habitantes, situado a más de 30 kilómetros, pretende asumir la responsabilidad de un enclave que puede concentrar 40.000 o 50.000 personas en fines de semana, con picos aún mayores en temporada alta.

El resultado es elocuente: calles y accesos intransitables, maquinaria quitanieves insuficiente, policías locales desbordados, transporte público colapsado, servicios de emergencia insuficientes y fenómenos previsibles sin respuesta adecuada.

Monachil cobra, recauda y se beneficia, pero no invierte lo necesario. Sierra Nevada se ha convertido en su gallina de los huevos de oro fiscal, mientras que la gestión de los servicios esenciales resulta deficiente, improvisada y claramente insuficiente. Esto no es una incapacidad teórica: es una incapacidad real y comprobada.

Pero esta responsabilidad no es exclusivamente municipal. La Junta de Andalucía conoce desde hace años esta situación de colapso y, sin embargo, ha decidido mirar hacia otro lado. Más grave aún: el nuevo POTA pretende perpetuar este modelo durante los próximos 25 años, consolidando la fragmentación administrativa que nos ha llevado a este estado de parálisis, improvisación y mala gestión.

Este modelo no solo daña la gestión cotidiana de Sierra Nevada: pone en riesgo el futuro económico y social de toda la provincia. El Plan Estratégico Sierra Nevada 2020–2030, que prometía más de 8.500 empleos y un impacto estimado en el PIB del 2,2 %–2,5 %, puede verse seriamente comprometido si no se aborda de raíz la estructura institucional que soporta la estación y su entorno.

La imagen internacional de Granada también está en juego. Que familias queden atrapadas, que fallen servicios básicos y que los propios visitantes tengan que actuar como sus servicios de emergencia deteriora la reputación de toda la provincia y afecta directamente a su industria turística y de nieve.

La única solución estructural, racional y sostenible es la fusión metropolitana de Granada con todos los municipios de su área metropolitana, integrando competencias, recursos y planificación bajo una estructura capaz de gestionar con eficacia los servicios esenciales, planificar infraestructuras físicas y humanas, responder de forma coordinada a fenómenos previsibles, garantizar seguridad, movilidad y calidad de los servicios, y fortalecer la cohesión social y económica del conjunto.

No se trata de ideología, sino de eficacia, eficiencia y sentido común. Un área metropolitana con 43 alcaldes y más de 600 concejales gobernando de forma fragmentada es inviable para afrontar retos que exceden los límites de cualquier municipio. Juntos seremos más fuertes, más eficientes y más sostenibles.

Desde La Gran Granada exigimos a la Junta de Andalucía que abra inmediatamente el proceso de fusión metropolitana y que deje de perpetuar un modelo que ha demostrado ser incapaz de gestionar una de las principales joyas económicas y sociales de nuestra tierra.