28/7/2026

LA AGENCIA VUELA A ZARAGOZA. GRANADA QUIERE PROYECTOS DE GRAN CIUDAD, PERO MANTIENE 44 AYUNTAMIENTOS Y 600 CONCEJALES. ¿HASTA CUÁNDO SEGUIREMOS PAGANDO EL PRECIO DE ESTA DIVISIÓN?

Granada, 28 de julio de 2026.

La Gran Granada rechaza convertir la elección de Zaragoza como sede de la Agencia Estatal de Salud Pública en otra batalla entre PP y PSOE: «No busquemos fantasmas fuera para ocultar un problema que está dentro de Granada»

La elección de Zaragoza como sede de la Agencia Estatal de Salud Pública constituye una nueva oportunidad perdida para Granada. Nuestra candidatura contaba con el respaldo de la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento, la Universidad de Granada y el sector sanitario, así como con una inversión autonómica comprometida superior a 10,3 millones de euros. La propuesta incluía una sede provisional en la Escuela Andaluza de Salud Pública y otra definitiva en el antiguo Hospital Clínico San Cecilio.

Desde la plataforma ciudadana La Gran Granada lamentamos profundamente la decisión, pero rechazamos convertirla en una nueva guerra partidista. Zaragoza ha sido seleccionada entre ocho candidaturas tras un procedimiento competitivo basado en criterios previamente publicados, informes sectoriales y un dictamen de la Comisión Consultiva para la Determinación de las Sedes de las Entidades Pertenecientes al Sector Público Institucional Estatal. La decisión final corresponde al Consejo de Ministros y deberá quedar debidamente motivada y publicada oficialmente.

Por supuesto, Granada debe exigir la publicación íntegra de las puntuaciones, el dictamen y la valoración comparativa de todas las candidaturas. La transparencia es imprescindible. Sin embargo, mientras no exista una prueba concreta de arbitrariedad, no podemos afirmar que la Agencia haya sido un regalo personal del presidente del Gobierno a Zaragoza.

NO ES UNA BATALLA ENTRE PP Y PSOE

El PP granadino se ha apresurado a responsabilizar al Gobierno de España y a presentar la decisión como un nuevo castigo del PSOE a Granada. Sin embargo, tanto el Gobierno de Aragón como el Ayuntamiento de Zaragoza están presididos por dirigentes del Partido Popular. Resulta difícil sostener que la elección constituye un premio partidista del PSOE a una ciudad y a una comunidad gobernadas por el PP.

La respuesta tampoco consiste en sustituir una acusación contra el PSOE por otra contra el PP. La responsabilidad profunda no recae exclusivamente en el presidente del Gobierno, en el PP o en el PSOE nacional. La responsabilidad está en Granada.

Politizar cada derrota resulta muy útil para quienes no quieren analizar sus causas. Hoy culpamos a Madrid; mañana, a Sevilla, Málaga o cualquier otra ciudad. De esta manera, los dirigentes locales pueden presentarse como víctimas, evitar cualquier autocrítica y mantener intacto el modelo que nos debilita.

Desde La Gran Granada lo decimos con claridad: dejemos de buscar fantasmas fuera para evitar reconocer los que tenemos dentro.

ZARAGOZA NO NECESITA QUE LE REGALEN NADA

Zaragoza es una de las mayores ciudades españolas. Dispone de una posición geográfica estratégica, importantes comunicaciones ferroviarias y viarias, capacidad institucional, suelo, tejido empresarial y una amplia red sanitaria, científica y universitaria. Su candidatura contó, además, con el apoyo coordinado de instituciones, universidades, organizaciones profesionales, empresas y entidades sociales aragonesas.

Granada reunía grandes méritos científicos y sanitarios. Tenemos una magnífica universidad, la Escuela Andaluza de Salud Pública, el Parque Tecnológico de la Salud, hospitales, centros de investigación y profesionales de reconocido prestigio. Sin embargo, disponer de excelentes recursos no significa que tengamos automáticamente derecho a recibir cualquier organismo estatal.

Los grandes proyectos no se conceden como compensaciones sentimentales por tener la Alhambra, Sierra Nevada o una historia extraordinaria. Se compite demostrando accesibilidad, conexiones nacionales e internacionales, capacidad financiera, disponibilidad inmediata de instalaciones, tejido económico, servicios y fortaleza institucional.

Esta es la realidad que Granada se resiste a aceptar: los grandes proyectos tienden a dirigirse hacia las grandes ciudades porque estas disponen de mejores aeropuertos, comunicaciones, empresas, infraestructuras y servicios. Esas inversiones generan nuevo empleo, atraen talento y refuerzan todavía más su capacidad para competir. Mientras tanto, las ciudades medianas que no reaccionan pierden población, oportunidades e influencia.

Las grandes ciudades son cada vez más grandes. Las pequeñas, si no cambian, se vuelven cada vez más pequeñas.

UNA CIUDAD REAL DIVIDIDA EN 44 REINOS DE TAIFAS

Granada pretende competir como una gran ciudad, pero continúa administrándose como una capital mediana rodeada de otros 43 municipios. La ciudad real en la que vivimos, trabajamos, estudiamos y nos desplazamos diariamente está dividida en:

  • 44 ayuntamientos.
  • 44 alcaldías.
  • Aproximadamente 600 concejales.
  • Decenas de planes urbanísticos, cuerpos policiales, ordenanzas, contratos, estructuras administrativas y parcelas de poder diferentes.

El informe elaborado por La Gran Granada muestra que estamos ante una única realidad urbana de cerca de 600.000 habitantes, atravesada por límites administrativos que provocan servicios duplicados, calles compartidas entre varios municipios, transportes descoordinados y decisiones contradictorias.

Esta fragmentación impide planificar conjuntamente el aeropuerto, Sierra Nevada, el suelo industrial, la vivienda, la protección de la Vega, el transporte público, la movilidad, las infraestructuras culturales o el desarrollo empresarial. Los problemas históricos no desaparecen: se agravan.

Granada soporta atascos, contaminación, precariedad laboral, falta de suelo empresarial y la marcha de miles de jóvenes formados por nuestra Universidad. Tenemos talento, patrimonio y conocimiento, pero carecemos de una única administración con capacidad para ordenar todos esos recursos y convertirlos en empleo y prosperidad.

Granada lo tiene casi todo para ser una gran ciudad, excepto la decisión de convertirse en ella.

A LA CLASE POLÍTICA LE VA BIEN; A LA CIUDADANÍA, NO

Desde La Gran Granada consideramos que PP y PSOE prefieren conservar sus estructuras municipales antes que impulsar una transformación que reduciría radicalmente el número de alcaldías, concejalías, cargos de confianza, empresas públicas, contratos duplicados y parcelas locales de poder.

No podemos esperar que quienes se benefician política y administrativamente de los 44 ayuntamientos lideren voluntariamente un proceso que los convertiría en un solo municipio.

A la ciudadanía la perjudican la división, la burocracia, la descoordinación y el despilfarro. Sin embargo, a quienes controlan los 44 reinos de taifas les resulta mucho más cómodo mantenerlo todo como está.

Por eso, ni el PP ni el PSOE granadinos parecen dispuestos a plantear seriamente la fusión metropolitana. Cada partido acusa al contrario cuando perdemos un proyecto, pero ambos coinciden en no cuestionar el modelo que sostiene aproximadamente 600 cargos públicos y una enorme red de estructuras e intereses dependientes de la fragmentación.

NO PODEMOS ESPERAR RESULTADOS DIFERENTES HACIENDO SIEMPRE LO MISMO

Existe una conocida máxima que advierte que no podemos esperar resultados diferentes si continuamos haciendo siempre lo mismo.

Granada lleva décadas repitiendo la misma conducta: permanece dividida, pierde inversiones y grandes proyectos y, después, busca culpables fuera. Nos consideramos merecedores de todo por nuestra historia y nuestro patrimonio, pero nos negamos a corregir las debilidades que reducen nuestra capacidad para competir.

Primero perdimos la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial. Ahora perdemos la Agencia Estatal de Salud Pública. Mañana puede ser la Capital Europea de la Cultura, una empresa tecnológica, una infraestructura estratégica o cualquier otro proyecto generador de empleo.

¿Volveremos entonces a culpar a Madrid, Sevilla o Málaga? ¿Volveremos a inventar fantasmas para evitar reconocer que el verdadero problema está aquí?

Granada no puede seguir aspirando a ser una gran ciudad mientras espera que los demás le regalen lo que ella no está dispuesta a construir.

DEJEMOS DE BUSCAR FANTASMAS: EL PROBLEMA ESTÁ EN GRANADA

Desde La Gran Granada rechazamos que la pérdida de la Agencia Estatal de Salud Pública se convierta en otro enfrentamiento estéril entre PP y PSOE. El PP granadino pretende responsabilizar al presidente del Gobierno de favorecer a Zaragoza, pese a que tanto la alcaldesa de Zaragoza como el presidente de Aragón pertenecen al Partido Popular. Convertir cada fracaso de Granada en una acusación partidista puede resultar electoralmente cómodo, pero no cambia nuestra realidad.

La elección no ha sido una decisión personal de Pedro Sánchez. El procedimiento está regulado como un proceso competitivo, con criterios previamente publicados, informes del Ministerio de Sanidad, análisis de las candidaturas por una Comisión Consultiva interministerial y una decisión final motivada del Consejo de Ministros. Esa comisión está integrada por altos responsables de distintos ministerios.

Evidentemente, al presidente del Gobierno le habría gustado que la Agencia se hubiera instalado en Barcelona, una ciudad gobernada por su partido y a favor de cuya candidatura probablemente habrán presionado los nacionalistas. Sin embargo, la aplicación de los criterios técnicos ha hecho que recaiga en una ciudad gobernada por el PP, por ser la candidatura que mejor los cumple.

Miremos hacia nuestro propio fracaso y no busquemos culpables fuera. ¿Estamos los granadinos dispuestos a cambiar esto de una vez para convertirnos en una gran ciudad relevante?

FUSIONARNOS PARA COMPETIR

La alternativa es la fusión de Granada y su área metropolitana. Según los datos actualizados de la plataforma, la nueva ciudad se aproximaría a los 600.000 habitantes y se convertiría en el sexto municipio más poblado de España y el segundo por extensión territorial.

Pasaríamos de 44 alcaldes y aproximadamente 600 concejales a un alcalde y alrededor de treinta concejales, con distritos y anejos que conservarían sus oficinas de atención, fiestas, tradiciones, identidad y representación vecinal.

No se trata de borrar Armilla, Maracena, La Zubia, Albolote, Santa Fe, Monachil o cualquier otro municipio. Se trata de unir su capacidad institucional, económica y territorial para:

  • Disponer de una sola voz ante España y Europa.
  • Crear un único planeamiento urbano y empresarial.
  • Integrar la movilidad y el transporte público.
  • Ofrecer suelo suficiente para empresas e infraestructuras.
  • Reducir la burocracia, las duplicidades y el gasto político.
  • Aumentar la financiación y mejorar los servicios.
  • Competir por organismos, inversiones y empleo cualificado.

La Gran Granada sería una administración más eficiente, racional, sostenible y poderosa. Podría dejar de pedir proyectos propios de una gran ciudad y comenzar a competir realmente como una de ellas.

EL CAMBIO DEPENDE DE LOS GRANADINOS

La solución no depende de Madrid, Sevilla ni Bruselas. Tampoco podemos confiar en que la clase política local desmonte espontáneamente el sistema del que depende.

El cambio depende de la ciudadanía granadina.

Ha llegado el momento de dejar de mirar hacia otro lado y decir:

Hasta aquí hemos llegado. Queremos ser una gran ciudad. Queremos competir por los grandes proyectos, atraer empresas y ofrecer empleo, prosperidad y futuro a nuestros hijos.

La pérdida de la Agencia Estatal de Salud Pública no debe convertirse en otra excusa para alimentar el enfrentamiento partidista. Debe servir para asumir la realidad, aprender de ella y cambiar.

Granada no necesita que le regalen los grandes proyectos. Necesita transformarse para merecerlos, competir por ellos y ganarlos.

La plataforma ciudadana La Gran Granada, apartidista, sin ánimo de lucro y de interés general, invita a toda la ciudadanía a conocer su propuesta para la fusión de Granada y su área metropolitana en:

lagrangranada.org

Fdo.: Antonio Jesús Castillo García
Presidente de la plataforma ciudadana La Gran Granada